Para darle la bienvenida a Mikel, nuestro nuevo percusionista nos fuimos a echar unos potes musicales a aquel pueblo que unos llaman Lumbier otros Ilunberri, los últimos emigrantes orundos de Irun (Iñigo nos dijo que son iruníes) Irunberri... vete a saber. Despues del poteo por el pueblo, lo rematamos con un txuletón de aupa regado con tinto ecológico y cubatas variados.
Al no saber el ayuntamiento quienes somos le prohibieron la entrada a nuestra reportera habitual y tuvimos que tirar de otra nativa clandestina que en breve nos hará llegar los documentos.
El único documento gráfico que tenemos es de Gonzalo que no pudo acudir al evento: le dió por bailar el zapateao en la Carpa y así acabó:
